30 añosAy, qué dificil se torna el camino para las mujeres que nacimos en la década del ’60, y no es que me victimice ni me agarró el viejazo, pero haciendo un racconto de lo que hemos transitado, no solo las que nacimos en la década del 60, también incluyo a las de la década del 50.

Nuestros padres, nacidos en la década del 20 o del 30 venían con una carga impresionante de machismo, tanto los papás como las mamás.  Nuestros abuelos estaban atentos a nuestro crecimiento, hasta que la vida de repente se volvió loca, muchos de nuestros padres se descolocaron, y ahí estábamos nosotras haciendo equilibrio.

Marilyn se suicida un 5 de agosto de 1962, no sin antes dejar en claro que el arma que teníamos las mujeres para dominar el mundo, era el sexo. Mary Quant empezó a subir las polleras, y de ahí en más nuestras madres descubrieron que no solamente debían saber coser y bordar, sino que además abrir la puerta para ir a jugar. Los espejos dejaron de ser decorativos en las casas, para que nuestras madres descubran que tenían caderas y pechos para mostrar, que su vida no solo era lavar, planchar, criar hijos y soportar diariamente el “¿qué hay de comer?”.

Mientras tanto, las chicas seguíamos siendo observadas por abuelas estrictas, abuelos machistas y padres que la única ambición que tenían en referencia a nosotras, era que en algún momento engancháramos a un señor bien acomodado y que tengamos un matrimonio tan feliz como el de ellos, medianamente soportable, con licencia para abrir la válvula de vez en cuando sin que ellos se enteren, pero ni hablar de separación.

Empezamos a crecer, de repente la explosión de la realidad hizo que nos tocara ser la primera generación que debía vivir su sexualidad a pleno. Imagínense, los varones seguían siendo criados por padres que enseñaban que las chicas “rápidas” eran para fast sexo, y que las que cerraban las piernas eran para casarse. Las más inteligentes supieron dividir la hacienda, a los chicos que eran prospectos matrimoniales, se les mentía asquerosamente haciéndose pasar por virgen, eran tan tontos que no se imaginaban que frecuentaban otros círculos en los que no había chicos prospectados para casarse, y con esos disfrutaban a pleno su sexualidad. Habíamos otras, las más tontas, que no servíamos para mentir, que nos entregábamos a quien nos movilizaba realmente, y a ese grupo se nos consideraba el de las chicas fáciles, aunque la realidad dijera que teníamos menos records sexuales que las que ellos creían que eran vírgenes. Y se casaban con toda la pompa en iglesias que hasta los religiosos llaman en confianza “las iglesias de los cornudos” que en Buenos Aires son cuatro, y luego eran fieles a la tradición de esas iglesias.

No importa, las “chicas buenas” (las que no mentíamos), seguíamos solteras ilusionadas que algún día se enamoren de nosotras, realizando todos los caprichos de ese HDP que mirábamos extasiadas y enamoradas, soportando que nos llame a cualquier hora diciéndonos que no podían vivir sin nosotras, generalmente cuando la “novia” les decía que por alguna razón no podían salir, nosotras éramos la segunda opción, porque éramos “gauchitas”. Por supuesto no nos decían la realidad, pero interiormente la sabíamos pero nos ilusionábamos que éramos capaces de cambiar todo y que nos elijan, pero tarde supimos que un mandato no se cambia aunque hagas todo lo posible.

Mientras tanto, estudiábamos, teníamos que vivir actualizándonos porque la tecnología avanzaba a una velocidad impresionante y si no aprendías a usar un fax mientras tenías en claro el manejo del telex, te quedabas sin laburo, y ni hablar cuando nos cambiaron de la IBM 36 a la XT, la AT… etc. Personalmente tuve la ventaja que me hicieron estudiar idiomas de chica, que en mis tiempos no era lo común, pero las que no hablaban inglés, tuvieron que aprender por obligación otra lengua después de los 25 o los 30.

Cuando pasamos los 30, nos agarraba el ataque de ser madres. Madonna y Xuxa nos refregaban en la cara que era posible el sueño de las amazonas, que se podía tener hijos sin marido, pero nosotras sabíamos que si no trabajábamos de 9 a 18 no había plata para hacernos las valientes y tener un hijo sin soporte. Ahí llegaron las decisiones intempestivas y equivocadas, y creo que la sociedad lo está pagando caro. No creo que hoy sean tantos los gays por elección conciente y madura, pienso que muchos gays son la consecuencia de sufrir padres abandónicos donde los niños veían la imagen fuerte en una imagen femenina, entonces son gays sin alternativa.

Nuestra situación era difícil, habíamos sido preparadas para llevar una casa adelante, pero solitas nos tuvimos que preparar para la realidad de ser permanentemente comodín, el joker que jamás hubiéramos elegido ser. Mi hijo hoy se asombra porque yo cocino, coso, hago todo lo referente a una “señora de la casa” y a la vez me mato por traer el mango a casa, corro con el colegio, o sea, somos mujeres que en vez de ser madres y amas de casa estamos fusionadas formadas por: madre + ama de casa + proveedora + decisora + psicóloga + acompañante + chofer + enfermera + chef + … + … + padre… y eso es lo peor, debemos ser padres además de todo.

Si miro atrás, hoy a mis 49 años, cursando la menopausia, siento que hice mucho y viví muy poco, porque en la lucha tampoco elegimos bien al padre de nuestros hijos porque si hubiera sido así, aunque la relación no funcionó, hoy no estaríamos pensando como generar dinero ni como pagar las cuentas que se vencen mañana, y aunque no quiera tener más hijos, la sensación de la menopausia es que todo se va acabando, la realidad nos dice que no podemos dar más vida, pero uno se pierde y habiéndo vivido en una carrera sin fin para los otros que aún no acabó, no se me ocurre cómo ganar vida propia.

Hoy las “menopáusicas” sufrimos más que las que nos antecedieron, ahora tenemos stress y una presión vertiginosa que nos hace sentirnos realmente mal. Las que no podemos hacer terapia de reemplazo hormonal, sufrimos mucho, calores, dolores de huesos, cansancio, imsomnio, además de detalles que nos ponen muy mal, la piel se afina y el pelo se pone espantoso.

Yo veo hoy a las mujeres que tienen hijos cuando superaron ampliamente los cuarenta, pero cada vez se hace más difícil, hoy me doy cuenta que la maternidad es lo mejor que nos puede pasar a las mujeres y que bajo ningún punto de vista se debe postergar. Algunas hoy tienen hijos grandes porque el avance de la ciencia recién se los permite, pero otras los tienen a esas edad porque quisieron crecer profesionalmente, y llegando a los 50 es muy duro y cansador seguir batallando con la escuela primaria, y pensar (en mi caso) que entre los 50 y los 60 tendré lucha con la adolescencia, la secundaria y gran parte de la universidad, sin soporte masculino para nada (y yo tuve a mi hijo a los 37).

De repente creo de que lo que hablo es medio inconexo, pero pienso que el avance de la vida sirvió para mucho, pero nosotros como sociedad fracasamos. Creo que cada vez tenemos más cosas y cada día somos más infelices, ha crecido el número de personas que no tienen valor por su vida y se dedican a hacernos daño, no solamente en condiciones alteradas, también quienes nos gobiernan, por lo menos en mi país nos hacen un gran daño por ambiciones personales, y eso es no vivir feliz.

Ojalá la sociedad haga un click, acá en Argentina lo dudo, el pueblo está sumamente anestesiado y se conforma ya ni siquiera con dádivas, hasta con que les saquen lo poco que les queda, o sea, su dignidad.

Me gustaría poder vivir mi menopausia tranquila, escribiendo, descansando, pero me toca subirme en este tren bala que cada vez marea más, y no queda más que soportarlo, porque yo fui parte de esa sociedad confundida y onnubilada que hizo las cosas mal.

Que Dios nos bendiga,

Amén

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