Buenos Aires parece la elegida para la diversión de los Dioses, primero un paro eterno de subterráneos ahora una lluvia desde hace días que nos ahoga sin parar.
Hoy fue increíble llovía dentro del colectivo y mientras observaba como la humedad ingresaba al corazón, le pedí una señal al destino, para saber por dónde voy a surcar esas calles mojadas para llegar a tu mirada, si es que todavía esos ojos me van a proteger del diluvio que va a enterrar a los corazones abandonados sin un destino.

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