Cansada de mi rutina, tomé el subte y me sorprendió alegremente dos músicos interpretando Otoño Porteño de Piazzolla. Fue reconfortante escuchar buena música, a pesar de que soy de las que piensan que los artistas tienen que estar sobre el escenario, y no bajo la tierra, no obstante eso, sólo les doy dinero a los buenos, los que van a “chorear” (término lunfardo que significa robar, en este caso, los que no tienen talento y creen que hacen música) no solo no les doy una moneda sino que intento no escucharlos.

Después de los aplausos y la pasada de gorra, creí que podía empezar a leer el libro que siempre llevo en la cartera. Al tomarlo, aparece una señorita de aproximadamente 18 años, intentando darle la mano y un beso a cada pasajero para lograr una empatía para que le den dinero, situación que además que yo particularmente rechazo, ya que no ando besando a gente que no conozco y mucho menos de dudosa higiene.

La señorita tenía zapatillas Nike originales, buzo Adidas original, y pantalon Levis, original. No le faltaba ningún miembro, era alta y hasta se podría decir que una bella mujer. Podía haber trabajado de empleada doméstica, o cualquier ocupación a la que tuviera acceso, siempre y cuando le genere alguna moneda, pero es más fácil pedir, que los imbéciles de clase media que tienen la estúpida idea de trabajar, le paguen sus zapatillas Nike, su buzo Adidas y su pantalón Levis.

La situación política de la Argentina es tan perversa, que ha propiciado la cultura de la vagancia. Hoy los idiotas que vamos a trabajar, somos atacados por los “vivos” que nos creen imbéciles, y que nos roban o simplemente piden, riéndose en nuestra cara, refregándonos sus ropas caras las cuales muchas de ellas son inaccesibles para nosotros, la gente de trabajo.

Mientras día a día crece el número de muertos por la inseguridad, hasta me atrevo a decir que ha muerto más gente por la inseguridad desde el 25 de mayo de 2003 a éste día que los desaparecidos que hubo bajo el régimen militar, seguimos viviendo en la Argentina del relato, donde nos preside una mujer que prometió un Tren Bala, y que día a día usa y abusa la cadena nacional para decir incoherencias. Jamás habla de las familias destruídas, del vale todo que hay para los delincuentes, que si no se para esta ola de terror, la gente se va a armar para defenderse.

El viernes me enviaron una nota del colegio adonde concurre mi hijo, alertándonos sobre la inseguridad. Dice que día a día los alumnos son asaltados en las inmediaciones del establecimiento. En la nota piden que los chicos se manejen en grupo, nadie está a salvo, nadie sabe en este país cuando sale si vuelve, o si al despedirse de un familiar será la última vez que lo va a ver.

Mientras tanto, nos siguen gobernando sustentados en la mentira, en el agravio, en la subestimación. Dentro de la mentira, no nos dicen que vivimos en medio del terrorismo, porque una sociedad donde impera el terror… ¿qué es? Una gran pena que mi linda Argentina esté en manos de mitómanos, ladrones y mafiosos incorregibles.

Anuncios