Fue inevitable, caí en las garras del Best Seller, que si bien antes era una sospecha, hoy puedo afirmar que en los tiempos que corren, Best Seller no es sinónimo de calidad, como lo fue en los 70, 80 o 90. Creo que el secreto, es que este nuevo siglo aún no encuentra su propia expresión cultural, que como decía un profesor mío, siempre se roba, si se nota es un robo, si no se nota es inspiración, pero por lo que veo en este libro, inspiración, cero.

Me puse a leer el libro en su versión E-Book, impulsada por una nota del diario La Nación, donde hablaba de este fenómeno, diciendo que era la lectura actual de las señoras casadas. Si bien soy una señora divorciada, quise saber “de qué se trata”.

De adolescente, cuando uno cree que el mundo es un planeta romántico, solía leer las novelas de Danielle Steele, y creo que ha tenido mucha influencia en mí, ya que mis amigas serias que escriben ensayo político, siempre me decían “escribís como Danielle Steele”, y lejos de enojarme me ponía contenta. Danielle Steele nos hizo soñar con un mundo increíblemente romántico, y con un glam especial. No faltaban las mansiones, los aviones, las joyas, los perfumes, y todos los galanes eran lindos, siempre con neurosis comunes, atormentados por su pasado, y la heroína siempre lo rescataba, Danielle Steele supo tomar el guante de Corín Tellado y vestirlo con lujo. Era el romance con el que cualquier chica soñaba dormida o despierta.

Comencé a leer las 50 sombras… sin expectativas. La historia arranca con dos compañeras de facultad, una de ellas dirige el periódico estudiantil, y había conseguido una entrevista con Christian Grey, un millonario de 27 años, mecenas de la universidad, entre otras cosas. Quien debía hacer la nota se resfría, y manda a su compañera, que no participaba del periódico, nunca había hecho un reportaje, pero va sin siquiera averiguar quien era el señor, solamente con una hojita con preguntas que tampoco había leído. O sea, arrancamos haciendo agua por los cuatro costados.

Anastasia Steele (se llama la heroína que tiene el mismo apellido de Danielle) es quien va a hacer la nota, y ahí comienza la cosa, que hasta ese momento se hace bastante larga. A ella más que gustarle yo diría que hay algo en ese señor que la atrae. Después viene el “romance”, y lo pongo entre comillas porque es raro.

Más de 100 páginas después, empiezan una ¿relación? Anastasia y Christian, que realmente este señor no tiene una neurosis común, sino que es un sádico terrible aunque lo quieran mostrar de a ratos como el príncipe azul. Ahora bien, lo increíble es que Anastasia siendo una mujer que está a punto de recibirse de una carrera universitaria, de hecho en la mitad del libro se recibe, según el texto es virgen. A pesar de ello, se somete a todas las prácticas sádicas del Sr. Grey. Una Anastasia virgen que o es una gran autodidacta, o sinceramente no sé cómo es protagonista de todo tipo de proezas sexuales y de aceptar los desvíos del Sr. Grey sin experiencia previa. El libro sigue haciendo agua por los cuatro costados.

Aviones, helicópteros, hoteles lujosos, viajes en primera, mansiones, en fin, todos los condimentos que tenían las novelas de Danielle Steele, con la diferencia que los personajes acá no son glamorosos. El sr. Grey es adoptado y nunca la historia se cierra de lo que le pasó, se sabe que su madre biológica era adicta al crack y que sus inicios sexuales fueron con una señora amiga de su madre adoptiva, a los 15 años, y queda claro que ella era disciplinaria. Anastasia una chica huérfana de padre criada fundamentalmente por un padrastro, pero no es de familia de alcurnia.

Las escenas “eróticas-pornográficas” no tienen un ritmo literario que lleve al lector a viajar a su propio erotismo, el relato se parece a un guión de True TV que podríamos llamar, “Momentos llenos de sadismo”, que la verdad se podría haberle dado otro vuelo.

Hay una trilogía, Cincuenta Sombras de Grey, Cincuenta Sombras más Oscuras y Cincuenta Sombras Liberadas. La primera se va al cine, y si bien hay rumores de los actores que la protagonizarían, en IMDB figura anunciada pero no hay información.

De todos modos, ésta es mi opinión, a mí no me gustó, pero hay mucha gente que la disfruta. De hecho ya hay ropa interior alusiva al libro.

Algo para rescatar, que ya sea a través del E-Book o del papel, es bueno que el mundo se conecte con las letras, eso lo celebro, pero “Cincuenta sombras…” no es uno de mis preferidos.

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