Imagen de http://periodicotribuna.com.arNunca me gustó Cristina Kirchner, perdón, soy del 46% que nunca la votó, pero aclaremos jamás la voté siquiera para diputada. Su estilo tan agresivo me molestaba y me molesta. Siempre me recordó a una maestra detestable que tuve en 4º y 5º grado, que me tomaba de mi cola de caballo y me golpeaba la frente contra el pizarrón, porque no hacía la letra D como a ella le gustaba, debía subir a la derecha en una curva, retroceder, girar, subir a la derecha y bajar, mientras que yo hacía un círculo y le agregaba el palito a la derecha. Mi practicidad me costó varios golpes. La verdad, nunca pude dejar de recordar a la “Sra. De Santiago” (aclaremos que no había un señor Santiago, era una vieja detestable y solterona, su apellido era De Santiago) al ver a la Sra. de Kirchner.

Claro, otras cosas que tenían en común la “Sra. De Santiago” y la “Sra. de Kirchner”, eran su agresividad y su dictatorial manera de conducir, la Sra. De Santiago a pobres niños de 8 a 10 años, y la Sra. de Kirchner al país. La diferencia era que nosotros éramos alumnos de la Sra. De Santiago y lo que la Sra. de Kirchner no puede ver es que no somos ni alumnos, ni lacayos ni subordinados de ella.

Después del papelón en USA, la Sra. de Kirchner se puso a pontificar explicando lo inexplicable, intentando escribir un nuevo guión en su relato de pésima calidad, nos toma por imbéciles, ella y la corte de obsecuentes que solo sirven para aplaudir y reír, a costos exorbitantes, ya que por sentarse a reír y a aplaudir, son zánganos que se están volviendo millonarios.

El régimen de la Sra. de Kirchner, ya que no se puede llamar gobierno, ya que lo que a ellos no les gusta lo prohíben,  lo cierran o lo niegan, es algo terrible que está causando estragos en todos los argentinos. Con una inflación galopante y la negación de la misma, el poder adquisitivo de quienes no somos los predilectos y acomodados del régimen, vemos que cada día estamos perdiendo capacidad de todo. Desde que la señora de Kirchner ¿gobierna? hemos perdido la capacidad de ahorro, y ahora estamos perdiendo la de alimentarnos dignamente. Nos vemos obligados a buscar segundas, terceras y cuartas marcas, y va a llegar un momento en que ni siquiera eso va a alcanzar.  Los siniestros dibujos para decir que el país es Cristina en el país de las maravillas, llegan al punto de decir que los que buscan trabajo no se incluyen en el índice de desocupación, porque parece que la “ocupación” es buscar trabajo, aunque no sea redituable y en realidad sea perder dinero, movilizarse, etc.
Mientras la Sra. de Kirchner dice que todos somos millonarios y ya casi no podemos comprar una lata de atún, comprar zapatos se volvió algo prohibido para los argentinos que no estamos adheridos al régimen de la Sra. de Kirchner. Mientras ella compra Loboutin, nosotros tenemos que usar “Lo’Timbo” (Timbo, designación de zapato en lunfardo) con decenas de arreglos del zapatero remendón, que también se volvió parte del régimen, y cambiar unas mínimas tapitas para los tacos, te cobra U$S 10,- pero no a la cotización oficial, sino al paralelo.

Las obsecuencias satélite del relato

Como si todo ésto fuera poco, tras cartón sale a hacer declaraciones un ¿filósofo? ¿prestigioso? (a ver, tiene excelentes obras de teatro escritas, pero ya desde hace varios años está gritando a cuatro vientos su decadencia en un programa de cable, que ha sido objeto de críticas de verdaderos pensadores) hoy me gustaría pensar que después de lo que pasó ayer, José Pablo Feinmann ha tenido la mala suerte que en el momento en que se convirtió en el filósofo oficial del relato, haya tenido un grave problema de salud que le haga mostrar a todo el mundo su delirio en pos de justificar lo injustificable.

Las declaraciones de Feinmann, (ya que a partir de éste papelon dejo de llamarlo filósofo porque estaría desquiciada de hacerlo de esa manera), las voy a reproducir, aunque sean irreproducibles. La razón de porque lo hago, es para que el mundo, ya que este espacio es leído por mucha gente que gracias a Dios no vive en el espejo distorsionado de la Sra. de Kirchner, vea lo que los argentinos soportamos (entre otras cosas):

Los motivos por los cuales algunos argentinos odian a la Sra. de Kirchner, según José Pablo Feinmann

FUENTE: Yahoo Noticias

El filósofo oficialista José Pablo Feinmann dio una curiosa explicación sobre los motivos por los cuales los argentinos “odian” a la presidenta Cristina Kirchner. Las palabras ocurren en momentos en que la titular del Ejecutivo atraviesa un complicado escenario político, tras su intervención en Naciones Unidas y los malos momentos vividos en las universidades estadounidenses de Georgetown y Harvard.

En una entrevista radial, que hoy reprodujo Radio 10, el escritor dio su hipótesis, según el sexo de la persona, del motivo por el cual “odian o por qué es difícil tolerar a Cristina Fernández de Kirchner”. El argumento fue mechado con giros de un supuesto diálogo imaginario del intelectual con “una señora o un señor” que está en contra del gobierno nacional.

“Para usted, señora, es difícil tolerar a Cristina, no la tolera, no la puede ver, no la aguanta más. Usted no sabe si robó o no, porque lo del patrimonio es una excusa. Usted la odia. Creo que la odia porque encuentra en ella cosas de las que usted carece. En lugar de admirarla, cuando una persona encuentra a otra con las cualidades de la que carece, puede llenarse de odio, de envidia y resentimiento. Porque su mera existencia demuestra mi mediocridad, es la muestra palpable de su mediocridad. La odia o puede admirarla”, afirmó el filósofo kirchnerista.

“Usted la odia a Cristina porque posiblemente no esté contenta con su vida. Porque no haya hecho la carrera que quiso hacer, se dé cuenta que no tiene la inteligencia de ella, ni podría hablar en Naciones Unidas como habla ella, sin leer un solo papelito, hilando de un modo deslumbrante”, continuó.

Después, tanto en el caso femenino como masculino, Feinmann hizo un giro casi sorprendente sobre la causa del odio. Ya no es solo una cuestión de envidia intelectual, sino física. Hasta sexual.

“Le da bronca Cristina porque no es una viejita. No está fulera, no es un bagallo. Es una señora de 58 años y usted vio fotos de cuando era jovencita. Era una morocha argentina muy linda y a usted le da mucha bronca, porque ¿qué hace esta mujer en la Presidencia de la República? Esa es cosa de hombres, la mujer tiene que estar en el hogar, llevar a los chicos a la escuela, estar con el marido. Esta es una intrusión, esto le pasa a una mujer”.

Por su parte, optó por su oficio de crítico de cine para abonar su criterio sobre la causa del malestar de algunos hombres.

“A un tipo peor. Mucho peor. El hombre tiene un odio tremendo porque sabe que esa mujer es imposible para él. Para él, Charlize Theron, Marilyn Monroe o Cristina es igual. Ella está totalmente alejada de sus posibilidades, porque es brillante, porque ha hecho una carrera política brillante”.

No seré filósofa, pero  no cruzan mi pensamiento nubes de militancia

¿Feinmann dejó de pensar, o la explicación lo excede?

El odio no es una alternativa en mi vida, pero tampoco admito que incluya a la Sra. de Kirchner en mis oraciones. No se le ocurrió pensar que los argentinos no le tenemos simpatía porque nos miente asquerosamente, nos sobra, tiene una soberbia insoportable, que es la reina y señora de un régimen corrupto importante, que  por ser clase media y rompernos el lomo nos critica mientras ella y sus secuaces se han vuelto millonarios. Que nos matan y asesinan sin remordimientos, porque la seguridad les importa un corno porque los delincuentes los votan. Que nadie puede hacer lo que hace con un cepo cambiario que en la cara nos dice que no existe. Se ríe de los argentinos, mientras aumentó su patrimonio más de un 900%, que encima se niega a si misma, porque los datos fueron extraídos de sus declaraciones juradas. Feinmann, recluyese en el silencio, gente como usted y tantos otros, le hacen mucho daño al país.

Yo sé que a veces muchos vivieron con el discurso de que eran probos, y más de uno que me lo ha confesado, hablo específicamente de comunicadores, me han dicho sin ninguna vergüenza que han recibido suculentos sobres, esos son los que hoy cuando uno no está de acuerdo como es lógico un este régimen dictatorial, nos insultan.

No sé cuánto tiempo voy a seguir teniendo la libertad de escribir, ya que están enjuiciando a blogueros por volcar simplemente sus pensamientos. Quizá tenga que dedicarme a hablar de estupideces, esa gente tiene cabida en el régimen dictatorial de la Sra. de Kirchner, aunque si me veo obligada a hacerlo, lo haré con dignidad sin apoyar este absurdo régimen que apunta a destruir la clase media, la única que aporta y sostiene este régimen, y quienes somos perversamente excluídos de este sistema.

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