El hecho de cumplir en pocos días años, me obliga a hacer una proyección que va más allá de los años que tengo. Observo a las señoras mayores, y medito qué es lo que no voy a hacer. De repente hoy miré alrededor y veo que casi todas las mujeres de 60 años para arriba, usan ese corte de pelo tipo casco, un carré que tapa las orejas rubio dorado, no sé por qué las mujeres tienden a masificarse, ¿recuerdan que hace unos diez años atrás todas las mujeres eran pelirrojas? Bueno, hoy son rubias doradas con un corte carré.

Todas se masifican, no sólo en su apariencia física, sino también en sus pensamientos, enfermedades tienen el primer lugar, el segundo los hijos y en el tercero los infaltables ex maridos.

Cuando sea vieja, evitaré a la gente vulgar, ya sea personalmente o asistir a sus espantosas exposiciones en tv, radio o internet, inclusive evitaré a los familiares vulgares, acción que ya estoy implementando aunque aún no soy vieja, llenaré de buena música mi vida, buenos pensamientos y fundamentalmente buenas emociones. Intentaré evitar las insoportables visitas al médico para obsesivamente tomar otro camino con el fin de perderme para no llegar al destino final, y a cambio de eso, me pasaré el día sonriendo.

Intentaré tomar pocos remedios, a menos que sean para evitar el dolor. Tomaré una copa diaria de un excelente vino, comeré todos los dulces que me dé la real gana.

El día que empiece a hablar cosas sin sentido, si tengo un segundo de lucidez decidiré no volver a hablar, refugiarme en los hermosos recuerdos de esos hombres maravillosos que pasaron por mi vida, y el que no lo fue tanto me dejó algo que valiera la pena haber estado juntos. Abrazar a mis amigos, y a los que ya no estén guardarlos en mi alma, y disfrutar del poco tiempo que mi hijo, la razón por la que llegué tan lejos, me pueda dar.

Me rodearé de las heroínas y los héroes de los libros que me acompañan, y volveré a disfrutar las películas que amo.

Cuando sea vieja viviré el presente saboreando el pasado. Disfrutaré de mis canas sin taparlas y me relajaré sin la tensión de enfrentarme cara a cara con la muerte, que es quien me espera desde que nací.

El camino es hacer el presente un lugar para vivir en el futuro. Lo que hoy vivimos será lo que nos sostenga en los años en que  los ojos no respondan tan bien, los oídos se nieguen al sonido de la realidad. Es ahí donde los recuerdos suplantan el panorama al que uno no llegó a adaptarse.

Y juro, tendré la entereza de llevar con orgullo los años vividos, esos que me van a acompañar toda la vida.

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