FUENTE: O GLOBO

TRADUCCIÓN: PATRICIA SIERRA

SÃO PAULO – La actriz italiana Claudia Cardinale se considera una mujer de suerte. A los 73 años, edad en que muchas divas del cine arrastran por alfombras rojas caras muy estiradas y llenas de botox, una especie de caricatura de si mismas, ella filma de tres a cuatro películas por año, en papeles donde se muestra como la mujer madura que es, o todavía más vieja, como en “O gebo e a sombra”, la última película del director português Manoel de Oliveira, que acaba de ser exhibida en la Muestra Internacional de Cine de São Paulo, en la cual es contrafigura de otra diva del cine, la francesa Jeanne Moreau (diez años más vieja que ella), y el actor francés Michael Lonsdale.

Las arrugas y pliegues en su cara, dice ella, son el resultado de una vida bien vivida y de una carrera de musa del cine que comenzó a fines de la década de 1950, cuando ganó un concurso de belleza en Tunísia (su país natal) y llamó la atención del productor italiano Franco Cristaldi. Llegó a la cima de su popularidad en las décadas de 1960 y 1970, cuando fue estrella y diva de directores italianos famosos como Luchino Visconti, Federico Fellini, Mauro Bolognini  y Sergio Leone.

— Continuar actuando es fantástico, porque generalmente cuando una mujer envejece en la industria del cine, ella no recibe más tantas propuestas de papeles. Es raro porque la mayoría de los papeles, especialmente en la televisión, es para mujeres jóvenes que no están interesadas en interpretar, solamente en aparecer. La televisión de hoy solo quiere mostrar mujeres jóvenes y sexys, con labios inflamados de tanto relleno y una cultura de belleza tiránica. A mi no me gusta porque la verdad es que nadie puede parar el tiempo No me hago lifting porque el espejo devuelve otra imagen, no te reconocés más. — dice ella.

Lo que no significa que  Claudia Cardinale, nacida Claude Josephine Rose Cardin, haya envejecido mal, a pesar de fumar un cigarrillo detrás de otro. O que se haya vuelto una vieja nostálgica y reprimida. Vistiendo un conjunto de pantalón y remera negra con un blazer color coral, ella desfila con una jovialidad impresionante por el Hotel Tívoli, en el barrio Jardins, en São Paulo, donde cuenta historias divertidas con su clásica voz ronca.

CAMINO A SEGUIR

Claudia Cardinale, es el ejemplo a seguir. La sociedad no excluye a las mujeres normales aunque hasta las publicidades de cremas para quien tiene más de 50 años, utilizan modelos de 20.

Decile no al botox, decile no al photoshop. Plantate en tu fortaleza, en tu intelecto, sonreí con arrugas pero con una historia fascinante. Esas mujeres plásticas tratan de modificar su imagen para borrar su presente negando su pasado.

Pintate tus labios, sonreí y decí ¡Aquí estoy! tengas la edad que tengas, en la que seguramente te verás siempre hermosa, como la Cardinale.

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