Nadie puede negar el talento de Oscar Wilde, y desde hace días vengo pensando mucho en él. Estoy releyendo su obra, y cada frase es un compendio de sabiduría y talento, en El Retrato de Dorian Grey, define a la fidelidad de la siguiente manera:

… las personas que solo aman una vez en la vida son personas superficiales. A lo que ellos llaman su lealtad, y su fidelidad, yo lo llamo sopor de rutina o falta de imaginación. La fidelidad es a la vida de las emociones lo que la coherencia a la vida del intelecto: simplemente una confesión de fracaso.¡Fidelidad! Tengo que analizarla algún día. La pasión de la propiedad está en ella. Hay muchas cosas de las que no nos desprenderíamos si no tuviéramos miedo de que otros las recogieran…

O sus observaciones sobre el alma:

… El alma es una terrible realidad. Se puede comprar y vender, y hasta hacer trueques con ella. Se la puede envenenar o alcanzar la perfección. Todos y cada uno de nosotros tenemos un alma. Lo sé muy bien…

Su definición sobre un “sentimentalista” en De Profundis:

… Sentimentalista es sencillamente el que que quiere darse el lujo de una emoción sin pagarla…

Realmente no me alcanzaría el blog para volcar la genialidad de Oscar Wilde, ingenioso, incisivo, con un manejo del sarcasmo espectacular, y a mi juicio uno de los mejores dramaturgos que será muy difícil superar. Una capacidad de observación del ser humano increíble.

Sin embargo, la pasión patológica, o como un tanguero diría “el berretín” fue lo que nubló una carrera impecable.

Se apasionó por un alumno, que simplemente quería derrumbar a su padre, y uso a Oscar Wilde para tal fin. Lord Alfred Douglas, destruyó la carrera de Oscar Wilde, y también arrasó con su vida.

Oscar Wilde pasó dos años en la cárcel, haciendo trabajos forzados, pero luego que salió de prisión, solo escribió La Balada de la Cárcel de Reading, para después morir en la pobreza absoluta en París.

Leyendo De Profundis, que es una carta a su capricho mientras estaba en prisión, es un compendio de los diferentes estadíos del alma, donde la confusión es tan grande que Wilde se desliga de su profundidad intelectual, para bucear en los recónditos pasajes de sus emociones.

De Profundis me lleva a una reflexión, y es: cuántas veces hemos destruído nuestra vida, nuestro futuro por caprichos, pasiones, o una patología que se confunde con este espantoso berretín.

Quizá en su reflexión en De Profundis sobre los griegos, está el secreto que él descubrió en su prisión, y a lo mejor nos sirva para cuidarnos de los impulsos que nos destruyen la vida:

…Yo encuentro una gran cordura en la actitud de los griegos. Ellos nunca charlaban de puestas de sol, ni discutían si en la hierba las sombras eran realmente violáceas o no. Pero veían que el mar era para el nadador, y la arena para los pies del corredor. Amaban los árboles por la sombra que dan, y el bosque por su silencio al mediodía…. Decimos que somos una era utilitaria y no conocemos la utilidad de nada. Hemos olvidado que el Agua limpia y el Fuego purifica y que la Tierra es la madre de todos nosotros…

En la simpleza de las cosas, y en ver la vida tal como es, debemos descansar para no perder la cabeza. ¿Acaso no conocen a alguien que perdió su familia, su trabajo y su vida por un berretín? No sólo los berretines son pasiones amorosas, también vivimos diferentes patologías que nos devastan, a nosotros o a los que nos rodean, la pasión por el poder es la que está arruinando a varios países.

Pensemos en los griegos… de otros tiempos, y enfriemos las emociones a fin de que nuestra vida sea un lugar agradable donde vivir.

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