2013

Estamos llegando al final de este año triste. Hace días que no posteo, los exámenes de fin de año de mi hijo, su viaje de egresados, trabajo y varias cosas que me tuvieron ocupada, separada de mi blog.

Hoy estoy preocupada por una absurda gripe que nos atacó a mi hijo y a mí, 72 hs. antes de subir al avión, pero he descubierto el milagro de las lágrimas. Hice un racconto de este año maléfico, lleno de partidas, de promesas mentirosas, y de descubrir de que estoy rodeada de gente maravillosa y de personas maléficas, si, individuos que no pasan desapercibidos. En mi recuerdo tristemente puse en el lugar de mi cerebro que corresponde, a las personas que me utilizaron para fines propios, a los que dañaron a seres que amo para lastimarme aún más, a los que prometieron sin cumplir, a los que me hicieron blanco de sus frustraciones, tanto a mí como a mi hijo.

Luego de proyectar en mi mente y en mi corazón la película de los seres detestables, lloré mucho, me dí cuenta que mis ojos tenían tristeza desde hace mucho tiempo, y la congestión alivió bastante.

A veces uno se siente culpable, porque muchas veces deseamos a algunas personas que nos lastiman a diario,  la muerte. Cuando nos damos cuenta de la barbaridad que pensamos, nos arrepentimos aunque admitimos que estaríamos mucho mejor si esos seres no estuvieran alrededor nuestro.

Que maravilloso sería que esas personas se alejaran para siempre, le pregunto a Dios cual es el motivo de que esos seres detestables estén a nuestro alrededor, y que por cuestiones “familiares” no los podamos desterrar de nuestra vida.

Anoche mi hijo me preguntó ¿por qué tengo que sufrir? y sinceramente no pude darle una respuesta, porque el tema sufrimiento, yo tampoco lo he podido resolver. Personas que están con un pie en la sepultura sigan dejando en este mundo su huella de maldad.

La frase “Dios los va a castigar”, es de ficción, tanta gente haciendo daño en este mundo, la carrera política se convirtió en un objetivo para hacerse millonario y no para ayudar a un pueblo, y Dios sigue permitiendo las barbaridades que los líderes políticos, especialmente muchos latinoamericanos, siguen haciendo con su pueblo, llenando sus arcas de dinero.

¿Cuál es el camino? ¿Aislarse? No lo sé, porque también nos faltaría la parte linda de la vida.

En esta nochebuena, quiero pedirle a Dios un año sin maldad, que se haga justicia con los gobernantes de mi país que tanto daño nos hacen, que separe de mi vida a esas personas que intentan envenenarme, no le digo a Dios que debe hacer, simplemente que baje su mano y haga  justicia.

Ese es el deseo, un 2013 lleno de justicia, esa es la manera de construir un futuro mejor.

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