BrasiliaHace muchos años que vengo a Brasil, me casé con un brasileño con el que tuve un hijo y me divorcié, y otro hombre brasileño es el gran amor de toda mi vida. Conozco su cultura, su música, su humor, y cada viaje a Brasil, para mí era realmente descansar.

Esta vez observo algo en el pueblo brasileño, algo tan diferente, que cualquier turista que pasé por acá inevitablemente lo podrá observar. Con mucha tristeza siento que lo que el brasileño medio está perdiendo es la esperanza.

Trabajan de sol a sol, a la clase media la mata los impuestos, y cada vez más critican al prójimo, adivinen, a quién se está pareciendo el brasileño? A su sombra, a nosotros, los argentinos.

Lentamente están cayendo en la misma crisis que los argentinos, qué pasa con América Latina?

Presos de gobiernos populistas, están destruyendo el capital más grande de cualquier país, su cultura. Me pregunto por qué el pueblo sigue votando corruptos que hasta le quitan la esperanza al pueblo.

Me pregunto si ésto será mi percepción, en lo personal estoy pasando un momento muy difícil, pero no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo soporte, por eso, todo tiene su fin, y llegarán los vientos de cambio y América Latina volverá a tener gobernantes probos y recuperaremos la esperanza.  Lo dudan? Yo no, el barco ya se está hundiendo en mi linda Argentina, y lo bueno de eso es que quienes huyen primero son las ratas, falta poco para que el agua las ahogue, y de ese modo empezar un nuevo período de fe y esperanza.

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