1El 31 de mayo pasado, Clint Eastwood cumplió 83 años. Haciendo un racconto de sus logros y su talento sólo nos queda reflexionar que a pesar de haber pagado un precio muy alto por ser “lindo”, Clint logró demostrar que talento y belleza pueden ir de la mano .

66 películas. Hizo su primera aparición en 1955 como actor y la última en el 2012, pero a pesar de sus recientes 83 años no piensa retirarse de la pantalla de plata, acción que a los cinéfilos nos llena de beneplácito.

Hoy recordaba la manera cómo descubro a Clint Eastwood, cuando era chica la promoción del film Harry el Sucio estaba en cada rincón de Buenos Aires, desde los afiches te hacía ver esa mirada perfecta, esa sonrisa placentera mezclada con una cara de  “cuando quieras puedo ser tuyo”. Quienes hasta ese entonces apostábamos que no había hombre más lindo en el cine que Alain Delón, descubríamos que el título del “Macho Perfecto” se lo podía llevar éste pedazo de hombre de 1,93 m de altura..

Vino un tiempo de muchos western y luego policiales. Clint se perfilaba como el galanazo haciendo del justiciero que todas amábamos, a pesar que con su Magnum 44 prometía limpiar América, Eastwood era el prototipo del “Hombre”, no arrugaba por nada, y protegía a la mujer que tenía a su lado, y como si todo fuera poco, era más lindo que una puesta de sol.

Pero Clint no se quedó con el arma en la mano y la mirada sexy, creció y con ganas. Guionista, productor, director, actor, musicalizador y músico de jazz. Hizo el mismo recorrido que algunos muchos más reconocidos dentro de una elite como Woody Allen, y aunque las organizaciones, academias y festivales lo han premiado mucho más que a Woody, el pequeño círculo de los fanáticos del cine no hablan de Clint como de Allen.

La década del 90, fue el tiempo donde Eastwood nos empieza a regalar unas películas para atornillarse al asiento sin siquiera moverse para no respirar muy fuerte y perderte el detalle de alguna escena. Como guionista puedo observar que tiene un toque que no muchos directores poseen, en un pequeño detalle pone el nudo de la cuestión del film y se transforma en una escena inolvidable, como por ejemplo en Los Puentes de Madison cuando Francesca duda si abandonar a su marido, y la mano de Meryl Streep en la manija de la camioneta presa de la disyuntiva si baja o no baja, es la “ESCENA” de la película. Pero luego hablaré de Los Puentes… ya que merece un capítulo aparte.

Buscando los premios que Clint ganó, me dí cuenta de que era imposible ponerlo en el post ya que sería interminable, pero quienes quieran saber los premios que ganó éste gigante, les paso el link de IMDB y si te paseás por esos premios, vas a comprobar que cada uno fue simplemente justicia.

Cartas desde Iwo Jima, Los Imperdonables, Río Místico, Bird, Más Allá de la Vida, Million Dolar Baby, Gran Torino… no me canso de nombrar la obra de éste grande, y para finalizar quiero hablar de una de las mejores películas que ví en mi vida: Los Puentes de Madison.

El libro de Los Puentes de Madison, es maravilloso. Comprado en un aeropuerto, me acompañó en muchos viajes, sin embargo Clint Eastwood se transformó en el genio y figura de Robert Kincaid. Me pregunto si existe mujer en éste mundo que no haya amado esa película, si encuentran una, llévenla a un perito forense ya que en vez de sangre debe correr por sus venas líquido de frenos.

La historia es maravillosa, el futuro de Francesca Johnson parece estar fatalmente marcado por su destino cuando un suceso inesperado la lleva a cuestionar todo lo que había esperado de la vida. Mientras su marido y sus hijos están lejos en la feria del estado de Illinois, en el verano de 1965, Robert Kincaid pasa por su casa perdido y le pregunta a Francesca cómo llegar a Roseman Bridge. Francesca luego se entera que él estaba en Iowa para realizar fotos de los Puentes de Madison para la revista National Geographic. Ella (probablemente presa de la rutina) se niega a ver que es un completo desconocido y se compromete a enseñarle los puentes y poco a poco se abre a contar su vida, de la guerra en Italia, que tuvo un novio cuando emigró a USA. Esa conversación íntima marca el ritmo de este romance agridulce y la reflexión de los dos, sin decirlo de la brevedad de la vida. A través del dolor de la separación de su amor secreto y el aislamiento rígido se siente como los detalles de su vida la consumen, ella escribe sus pensamientos de la historia de ese amor inolvidable en un diario. El mismo lo encuentran sus hijos después de la muerte de Francesca, respondiendo a la voluntad de ella a través de un abogado, donde les legaba la llave de un arcón donde guardaba sus tesoros, los secretos de los cuatro días de su vida que hiciera que valiera la pena vivir. El mensaje que Francesca deja en su diario para sus hijos, es que hay que apasionarse para ser feliz en la vida. Después de saber que los restos incinerados de Robert Kincaid estaban esparcidos en el puente Roseman y que su madre le pidió que también sea cremada y sus cenizas se dispersen junto a los de Robert, los hijos deben decidir si aceptan la última voluntad de su madre o enterrarla junto a su padre como la familia había planeado. Adaptado de la novela de Robert James Waller, esta es la historia de un amor especial que sucede sólo una vez en toda la vida – si tenés la  suerte de que te pase.

Creo que no existe mujer que no haya amado a Robert Kincaid, y fuimos muchas las que nos preguntamos ¿si Francesca se hubiera ido con Robert su vida hubiera sido tan mágica como los cuatro días que le sirvieron de combustible hasta su muerte?

Para quien no haya visto Los Puentes de Madison, le recomiendo que la vea ya, y para que sepan que no es una exageración personal, por ejemplo Meryl Streep obtuvo la nominación al Oscar como mejor actriz por ser Francesca.

Acá paso otro link de los premios de Los Puentes de Madison.

Algo que me preocupa, el Siglo XX nos dio en materia de arte mucho. Hoy no veo creadores tan prolíficos. Celebremos a Mr. Clint Eastwood, porque siga muchos años más creando. Feliz Cumpleaños Sir!

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