cielo e infiernoAlgunas veces todo se ve confuso y otras la claridad es espeluznante. Miro mi vida, desde ese 23 de noviembre de 1962 a hoy todo transcurrió en la escenografía del infierno. Algunas veces he escapado al paraíso, pero han sido momentos, el resto del tiempo he estado encerrada en el fuego y con olor a azufre. Tristemente no puedo salir de las cadenas del dolor.
Me encuentro detenida, como si estuviera paralizada en medio de una autopista y el resto de los autos me esquivara. No sé por qué me imagino en un día de lluvia. La única protección que siento es imaginarme que estoy dentro de un auto, él me protege del agua y los coches simplemente me esquivan, estoy a merced de todo, de que me ignoren, de que me cuiden. Hoy dependo del entorno, aunque gran parte del entorno depende de mí.
Me congelé cuando la realidad me abofeteó, me dí cuenta de que los enemigos están más cerca de lo que los imaginamos, que muchas veces algunos de esos seres que dependen de vos son el primer enemigo, el que quiere hundirte en lo más profundo sin imaginar que si vos no estás, va a ser otra vieja más olvidada en un geriátrico.
La gente mala circula impunemente, en las altas esferas, en las medias y las bajas. Observá tu lugar de trabajo, encontrás dos personas buenas por 50 malas. Dentro de las malas están las rastreras, la que están esperando que des apenas un paso en falso para perjudicarte.
Mirá a tus vecinos, empleados… el mal es el protagonista. Antes creía que la vida era la lucha del bien contra el mal, ahora sé que el mal es quien está dominando el mundo.
Ayer le decía a un pobre vecino, ya mayor y muy enfermo, que es una excelente persona, que no se haga problema, que el infierno es ésto. Queda la esperanza que en otro lado haya paz.
Mientras tanto, la manera de sobrevivir, es rodearse de gente buena, todavía hay. Formemos un grupo cerrado donde ningún daño pueda entrar. Lean a los mejores poetas, escuchen la mejor música. Recen mucho, amen lo poquito que hay que aún existe. Protejamos a nuestros hijos con mucha oración pero fundamentalmente con mucho amor.
Estamos viviendo en el infierno, construyamos nuestro pequeño paraíso aunque vivamos aislados. Los mejores vamos a resistir.
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