Desierto CreativoY acá estoy, en medio de la nada. Llena de arena en mi cerebro porque así me siento, en medio del desierto de la creatividad.  Es un tiempo difícil, no solamente por situaciones personales, también por las generales.

¿Alguna vez sintieron la sensación de estar en el lugar y el tiempo equivocado? Bien, así estoy en éste momento, en un mundo donde la palabra no tiene valor y el engaño reina entre los mortales.

A veces tengo la sensación de que determinadas personas ansiamos vivir en un universo paralelo. Quizá a ese grupo de personas nos comprendió Woody Allen en Midnight in Paris, sería maravilloso vivir París en los años 20, o en la Villa Ocampo de los 40, pero la realidad es que me tocó vivir en ésta transición del siglo XX al XXI, donde la cultura y la palabra son epítetos sumergidos en ésta arena del desierto.

Mi hijo me dice días pasados: vos transitaste todos los cambios tecnológicos, y a mí me toca disfrutarlos. Su verdad puber por ésta vez tenía lógica, y eso me hizo recordar que además de ser madre, trabajadora, proveedora, sustentadora, chofer, médica, enfermera, profesora… y todos los oficios que una madre divorciada debe tener, tuvimos que pasar de la Lettera 32 a la Eléctrica, después a la Electrónica, seguimos con la XT, la AT, la Pentium etc. del Télex al Fax y al Email o sea hacernos cargo de todo, aprender todo y encima crear.

¿Nací en un tiempo equivocado? Estoy segura. Siempre pienso que quienes hacemos algo creativo en otra época seríamos genios, si con ésta locura podemos crear, me imagino cuando los artistas eran los mimados de la realeza y vivían paseándose en Palacios prestados, simplemente creando para cumplir con su trabajo, por lo general obras encargadas por Reyes o Emperadores.

Hoy creamos en medio del caos, y frecuentemente sin que nadie nos de una moneda, sin el placer de divagar, ese lujo que nos ayuda a brillar.

Mañana puede que se me ocurra un post más brillante, ahora los dejo porque tengo que ir al supermercado, y mientras cierro ésta comunicación estoy pensando en qué voy a hacer para cenar.

Hasta mañana… otro día vendrá, con más obligaciones y quizá una plumita creativa se meta en medio de ellas.

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