SaxoMúsica, la vida tiene música por donde la mires. La ciudad infierno se caracteriza por el rugir de sus motos, sus camiones con los recolectores de basura y ahora Buenos Aires con sus gigantes contenedores. Todo tiene música, porque tal como lo digo desde chica, es el único idioma internacional, un Do es un Do acá y en la China y eso nadie lo puede discutir.

A veces siento que la música es mi compañera permanente, y me pregunto si es mi inconsciente o mi alma quien va musicalizando mis pasos, esa sensación de que el incidental llegue en el momento justo.

Ayer por ejemplo, me sentía un poco triste, encendí la televisión y José Carreras me cantaba Core’ngrato, y me conecté inmediatamente con el recuerdo de mi padre.

La música es una creadora de efectos, eso es definitivo. Muchas veces el cine depende de ella para hacer una película inolvidable, por ejemplo, la escena de Psicosis en que es asesinada Marion Crane interpretada por Janet Leigh, nos ha impresionado mucho más por las notas discordantes, es inevitable pensar que viene el asesinato luego de escuchar esa terrorífica música.

En 1939 la inigualable Bette Davis protagonizó “Amarga Victoria”, la historia trágica de una millonaria llena de juventud y pasión, que al descubrir que se estaba muriendo de un tumor cerebral inoperable, decide vivir sus últimos días con dignidad. En el momento culminante, la visión de Judith Traherne (el personaje interpretado por Bette Davis), empieza a fallar y ella sube lentamente una enorme escalera. Davis sabía que ese momento significaba ser candidata a su tercer Oscar. Sabiendo la importancia de la música en ese momento, se dirigió a  Edmund Goulding su director y le preguntó: -“¿quién está haciendo la música de esta película?” y la respuesta fue: el talentoso Max Steiner. (Steiner había compuesto la música de King Kong en 1933). Davis preocupada porque la banda sonora eclipse su actuación, le respondió a Goulding: -Pues o subo yo esas escaleras o las sube Max Steiner, pero los dos juntos, no”. Afortunadamente el pedido de la diva fue ignorado, y esa escena produjo dos nominaciones de la academia: una para ella y otra para Steiner.

Alguien puede olvidar el “Play it again Sam” para luego escuchar “As Time Goes By”, si, obviamente hablamos de Casablanca.

La música está siempre, y sin ella la vida sería incomprensible, no solamente impregna a las películas en nuestra mente, también define los momentos de nuestras vidas, o la elegimos de acuerdo a la circunstancia o de repente sin llamarla… aparece.

La vida es como un juego de un parque de diversiones, la recordada “Vuelta al Mundo”. Estamos sentados en uno de sus bancos, subimos y bajamos, y de repente para para que alguien baje. Podemos quedar arriba o abajo.

Estoy viviendo un momento en el cual siento que estoy subiendo y la música acompaña aunque no la busque. Desde el jueves pasado un saxofonista ronda las calles aledañas a mi trabajo, para ser sincera no es un gran intérprete, pero que gire su sonido en mis oídos, tiene que ver con mi vida y mis emociones. Es un momento en el que siento que mi alma está musicalizando mi vida, y si su interpretación fuera perfecta, en vez de aparecer ese músico sin mucho talento de la calle Florida, sería John Coltrane el que me dedicaría “My One and Only Love” aunque sea desde un holograma, pero… en fin, el saxo es un instrumento que acaricia mi corazón, y sería imposible olvidar el paisaje urbano del día en que el saxofonista apareció por primera vez ese jueves tocando Summertime, o el viernes Amapola, u hoy que me sorprendió con sus bellas notas caladas con Tenderly.

El señor del saxo, sin conocerme eligió tres de mis piezas favoritas, y aunque no hayamos cruzado ni una mirada me está dando la música de fondo de mi vida… así como está hoy, con sonidos maravillosos, pero aún con notas caladas.

Desde mi humilde posición de heroína de mi vida pero principalmente de autora, me siento orgullosa de esa música incidental, solo queda trabajar para mejorar el guión, para que cada nota calada se acomode donde le corresponde, y que las armonías vayan acompañadas, por ejemplo por un bello piano.

Después de todo… es como lo dijo Frank… That’s Life! Y ésta es la vida, siempre bienvenida, y con buena música, mucho mejor aún.

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