image

Nos invaden por todo Buenos Aires y el resto del mundo las recomendaciones de quienes nos quieren modificar nuestro modo de pensar.
Una Iglesia Evangélica nos ordena: ¡Pare de sufrir! como si fuera optativo, Pilar Sordo la nueva Gurú del ama de casa promedio sigue con sus conferencias y libros sacando temas de la galera, ahora es “No quiero crecer”, frase que recuerdo constantemente cuando miro a mi hijo adolescente disfrutando de su vida mientras yo me deslomo trabajando, obvio, si hoy la gente disfruta sin responsabilidades… ¿quién va a querer crecer?
Los humanos por alguna razón siempre necesitan alguien que les diga que hacer, si revisamos la historia siempre aparece alguien que oficiaba de consejero, desde los tiempos más remotos un ser vinculado con la magia de explicar por qué lo inexplicable estaba presente.
Sin irnos demasiado para atrás los cuatro chicos de Liverpool que derrochaban talento, dinero y popularidad tuvieron a su Gurú Maharishi.
Hace varios años un ser que adoraba y que ya no está en ésta dimensión me decía: “nunca aceptes consejos de quien no triunfó en ésta vida” y la verdad es que absolutamente todos los que intentan posicionarse como nuestros gurúes, son seres de los que no conocemos su historia.
Tengo varias observaciones para hacer. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra, y nobleza obliga, este post lo escribo, después de recorrer muchos caminos.
La búsqueda de la magia comenzó a muy temprana edad. Mi abuela comenzó a llevarme a misa a los cuatro años, ella se ponía una mantilla negra y a mí me colocaban una blanca. Paralelamente mi familia era a adicta a señoras y señores que curaban y “luchaban” contra los demonios.
Luego comencé a interesarme por las mancias, y he recorrido un largo camino. Tengo una teoría, que por una razón energética, eléctrica o magnética siempre uno atrae las cosas y que dependiendo de su actitud hacia la vida o al prójimo es lo que vamos a recibir.
Mi búsqueda siempre estuvo, no sólo desde la magia, también de la psicoterapia. Cargo 32 años de paciente, de los cuales a mi juicio cuento con dos efectivos, los que tuve con un terapeuta brillante en los que trabajó con mi autoestima, juro que ese tiempo brillé en todo, la conclusión para mí es: todo lo que nos pasa tiene que ver exclusivamente con nosotros, el secreto es Hacerse Cargo. Dejé de hacer terapia, probablemente en el momento en el que a juicio popular no debería haber abandonado, cuando me divorcié, pero también paralelamente a esa situación dolorosa por la que transitaba, me tocó vivir dos experiencias nefastas, la terapia de pareja y mi terapia individual. Tuvimos la desgracia de encontrar una terapeuta de pareja vestida como solterona que vive con la madre y con cara de estar esperando al príncipe azul, el hecho fue que por alguna razón hizo una asociación con mi exmarido y entre los dos nos destruyeron a mi hijo y a mí porque ella aprobaba todas las maldades que él cometía. El divorcio era inevitable, pero el destrato no hubiera existido de haber hecho la profesional su trabajo como corresponde. En mi terapia individual, tuve una situación que me hizo ver el egoísmo de muchos terapeutas. En mi última sesión mi exterapeuta me dijo: “¡sos tan ocurrente que cuando venís me divierto tanto!” (SIC). Fue ese el momento en que le dije que mis sesiones eran para tratar mis problemas y no para divertirla, que si mi objetivo fuese su diversión no solo no le pagaba más las sesiones sino que ella tendría que pagarme.
Desde ese final nefasto de 2009, decidí que el camino debería recorrerlo sola, que puedo tomar cosas de algunos mal llamados gurúes y adaptarlas a mi vida, pero que el mayor gurú está dentro mío y que tengo que tener la paz para poder despertarlo.
El marketing sigue creando ilusiones y dando falsas expectativas, y les propongo que concentremos nuestra curiosidad en Bhagwan Shree Rajneesh. ¿Quién es? Fue un profesor de filosofía que se dedicó a viajar por toda la India en la década del ’60 como orador público. Criticaba abiertamente al socialismo, a Mahatma Gandhi, y a las religiones institucionalizadas su actitud lo llevó a ser un personaje muy controvertido. Proponía una sexualidad libre, razón por la cual la prensa india y luego la internacional lo llamó el “gurú del sexo”. En 1970 se estableció por un tiempo en Bombay. Comenzó a iniciar discípulos (conocidos como neo-sanniasins) y asumió el papel de maestro espiritual. En sus discursos interpretaba a su modo los escritos tradicionales religiosos de místicos y filósofos de todo el mundo. Se traslada a Pune en 1974, estableciendo un Ashram que atrajo a un gran número de occidentales. El Ashram ofrecía terapias derivadas del Movimiento del Potencial Humano a sus asistentes occidentales y se hablaba mucho de su clima permisivo y sus charlas provocadoras. A finales de la década de 1970 habían aumentado las tensiones con el gobierno indio y la sociedad, razón por la cual en 1981 se traslada a los Estados Unidos y sus seguidores establecieron una comunidad conocida como Rajneeshpuram en el estado de Oregón. Al cabo de un año, los líderes de la comuna se vieron envueltos en un conflicto con los residentes locales principalmente por el uso del terreno, lo cual estuvo marcado por la hostilidad entre ambas partes. La gran colección de automóviles Rolls-Royce comprados para su uso por sus seguidores también atrajeron notoriedad. La comuna de Oregón colapsó en 1985 cuando Bhagwan Shree Rajneesh reveló que los dirigentes de la comuna habían cometido una serie de delitos graves, que incluían un ataque bioterrorista (intoxicación de comida) a los ciudadanos de The Dalles (una ciudad en el condado de Wasco en el centro de Oregón, USA). Poco después fue arrestado y acusado por violaciones de leyes de inmigración. Bhagwan Shree Rajneesh fue deportado de los Estados Unidos en sujeción a una declaración pactada de culpabilidad.  Veintiún países negaron su entrada, causando que  Bhagwan Shree Rajneesh viajara por el mundo antes de regresar a Pune, donde murió en 1990.
Bhagwan Shree Rajneesh aumentó su popularidad luego de su muerte, y en éste nuevo siglo sus libros se venden como pan caliente y los supuestos “grandes pensadores” (o manipuladores de pensamiento) lo citan consatantemente. Para quien no adivinó de quien hablamos, se trata de Osho.
La conclusión es que nunca creas lo que te dicen, te pueden manipular por interés o por ignorancia.
Hoy yo creo en Dios, leo mucho, tomo lo que me sirve y lo que no lo descarto. La fe en Dios, en tu persona y en tu esfuerzo personal es lo que te va a sacar del barro, y fundamentalmente, la voluntad.
No hay mejor gurú que el que estás viendo en el espejo, con amor, sin rencores, perdonando a quien te haya puesto piedras en el camino, y con la convicción de que la vida es maravillosa y que vale la pena el esfuerzo, y como dice Tereza Batista (personaje de Jorge Amado) “Vale la pena vivir, y el amor recompensa”.

Patricia Sierra, desde Buenos Aires, República Argentina

Anuncios