hoyTe voy a contar que mi vida desde que nos despedimos ese 7 de septiembre de 2011, faltando apenas segundos para llegar a medianoche, que como si fuera Cenicienta me fui a mi triste y aburrida vida, se convirtió en un relato de sucesos poco agradables, especialmente ese fatídico 2012, en el cual le sugería a Dios que acabe de una vez por todas esa agonía. El 2013 fue más generoso, pero siempre faltando ese condimento para que todo sea perfecto, vos.

Me limité en sostener a mi hijo y a olvidarme de mí. Las canas aparecieron y decidí no taparlas. De repente empecé a verme vieja, a pesar de que nadie me da la edad que tengo las marcas de la vejez del alma empezaron a aparecer en mis ojeras y en mi cansancio.

Nadie me llega al corazón, lo cerraste bajo siete llaves esa noche, y decidí no buscar un cerrajero. Dejé de escribir, dejé de cantar. Me abandoné al recuerdo de tu voz, de tus manos, de tu alma fundida a la mía.

Hace muchos días que quiero sacarte de mi mente, y no puedo. Hoy encontré un video de un reportaje que te hicieron en la cadena de TV más importante de tu país, y al verte sentí que te habías envejecido igual que yo, y aunque ya hay manchas en tu cara, arrugas, el pelo se está despidiendo y el oro de tus cabellos se convirtió en blanco, no pude más que mirar esas manos que me recorrieron de punta a punta, y esa boca que alguna vez fue mía.

Sé que ya no somos jóvenes y lindos como solíamos ser, pero siento que en alguna dimensión nos quedamos ahí, amándonos para siempre.

A veces pienso que sería muy feliz que transitáramos juntos el final del camino, que no permitiría que fueras a hacer una nota con esas medias que no te combinaban. Otras veces sueño con que la vida nos va a cruzar en algún aeropuerto, y me imagino que no sabría que hacer, si me pondría a llorar, si te abrazaría… y si estás con otra? Qué dolor sería para mi alma!

Me pregunto como convencer al corazón caído que no es tiempo de pensar en kilómetros de distancia y en siglos de ausencia, pero es imposible con quien no sabe razones, solo de sentimientos.

Es momento de que tome el mando la cabeza. Por eso hoy vuelvo a escribir, después de tanto tiempo. No sabía por donde empezar, y el regreso se lo entrego al corazón, y ahí estás vos.

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