No piensen que con este título van a encontrar un post XXX, es la realidad de la vida que me explotó en la cara cuando una amiga del colegio Iris Carminatti, tuvo la maravillosa idea de hacer un grupo con todas las cincuentonas que fuimos al Colegio Suizo Jaques Dalcroze.

Las personas perdemos la dimensión de nuestros problemas, los vemos y sentimos como si fuera algo inmenso y nos angustia no ver la solución.

En este maravilloso grupo, comprobé que todas tenemos problemas, y algunos son parecidos. Hay problemas solucionables y otros en el que el único camino es la resignación.

Fuera de todo, la sexualidad es un tema, pienso que estamos en una etapa en la que tenemos que digerir el:

¡Ésta era yo!

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Ésta soy yo

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wpid-wp-1398252721437.jpegLos procesos son difíciles. Las revolución hormonal hace que te sientas mal físicamente, el cuadro es más o menos así:

climaterio 1Pero aunque el dibujito nos dice que estamos en los escalones descendiendo, es complicado lo que sentimos físicamente sumado a lo que nos pasa emocionalmente.

La mayoría llegamos a esta etapa tapadas de problemas y añorando los tiempos en flor.

Muchas además de todo estamos en duelo permanente por haber perdido a nuestra familia, otras han perdido amores para siempre.

Decidimos muchas ser madres después de los 30, y ojo, es un llamado de atención porque hoy lo están haciendo después de los 40 y de los 50, pero lo que ellas no saben que las que decidimos ser madres después de los 30 hoy la vida se nos complica con hijos adolescentes y padres ancianos con serias patologías. Imaginen cuando tengan 70 años, sin ganas de nada y tener que poner el cuerpo a la cría de un adolescente. Va a ser duro.

Nos sentimos Wonder Woman, trabajamos, nos hacemos cargo de todo. La generación de los 60′ pienso que nos caracterizamos por eso. Hay diferencia entre todo lo que nos circunda. Mi madre que es de la generación del ’20 pertenece a un grupo de mujeres (las que están vivas) que tienen el estilo Margarita Gauthier, en la mejor versión de la Garbo, se victimizan y como una no hace eso, cree toda su manipulación. La generación de los adolescentes, mi hijo es de fines del ’99 es la de “todo me importa nada”, ellos se sumergen en su irrealidad virtual, y ahí estamos nosotras en el medio, entre las Margaritas Gauthiers y los egoístas, y ¿quién se hace cargo de todo? Nosotras.

Llevamos a cuesta las vidas ajenas y nuestros problemas. Lo increíble es que nuestra prioridad son los otros, sería como cargar sobre nuestras espaldas en primer lugar la vida de los demás y la nuestra arriba de todo, siendo la única que corre el riesgo de caerse.

Creo que nos falta ser un poco más egoístas, pensar en nosotras. Tenemos mucho para hacer, aceptar el paso de los años, entender que tenemos el derecho de disfrutar nuestra sexualidad, y darse cuenta que para bien o para mal las personas que nos rodean dependen de nosotros, por lo tanto debemos estar primero para ellos, y si no es de esa manera, hay que tener el machete para cortar la maleza, o sea si no nos dan el lugar dejemos de ser tan benevolentes, porque la realidad es que si tenemos que sacarnos la comida de la boca para dársela a nuestros hijos lo hacemos, pero esa actitud no se aprecia demasiado.

Hoy es el día del trabajo, los negocios están cerrados, pero propongo que hoy meditemos de que somos el ser más importante que tenemos en esta vida, y el fin de semana, hacete un mimo. Comprate algo que querés y te reconforte, ese es un primer paso para amarte y que la vida sea mejor.

 

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