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Me casé en 1998, y juro que en el tránsito del S XX al XXI algo pasó y mientras sucedía yo estaba casada, llevando adelante una familia y no percibí las cosas de las que me dí cuenta cuando terminó mi matrimonio y aún sigo sorprendiéndome.
El primer shock lo tuve en una reunión de trabajo. Me habían convocado para ofrecerme la prensa de un teatro. En medio de la reunión una de las personas saca un cigarrillo de marihuana y lo enciende. No podía creerlo. Observé a los demás porque no sabía como reaccionar sin quedar descolocada. Los demás ni se inmutaron. Ese fue mi primer síntoma  de haber comenzado a despertar de la criogenia.
La verdad es que desde que me convertí en cornuda-divorciada no tuve demasiados romances, uno virtual que ni siquiera sirve como un buen recuerdo y un par de ex que después del divorcio siempre revolotean como moscas en la miel. Nunca intenté una relación con alguien nuevo. Mis amigas y algunas conocidas me hablaban que la situación estaba difícil y que los hombres querían tener solamente sexo. Mi parte machista les decía que probablemente el mensaje de ellas no era muy claro; hoy debo pedirle perdón a todas esas mujeres.
Con las plataformas sociales que existen hoy es fácil adivinar donde estamos. Es así que anoche recibo un mensaje de un conocido de twitter que me informaba que estaba alojado en el mismo hotel que yo. Me puse contenta, pensé que iba a compartir mi cena con alguien, además que este señor es una persona muy interesante por sus opiniones en la red social.
Le paso un mensaje con el número de mi cuarto para que me llame y me dice “¡No! Venite a mi cuarto, y si sabés hacer masajes mucho mejor”. Tardé en contestar porque no podía creer lo que leía. Me manda otro mensaje ” ¿Sos casada?”. La verdad le dije que estaba muy cansada, pero me sentí en la misma situación del cigarrillo de marihuana. No sé como reaccionar a estos comportamientos sociales extraños para mi generación.
No puedo entender este mundo, donde la seducción se fue por el inodoro.
Me pregunto si es bueno que me saquen definitivamente de criogenia o que me vuelvan a congelar. Quizá la clave sea buscar personas con Inteligencia Emocional.

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