Estoy viviendo un momento extraño en mi vida, que no es más que el final a toda orquesta de una vida de dolor.

Mi madre me maltrató siempre, igual que mi hermano. Desde que murió mi padre y mis abuelos, quedé sin familia de origen. Ya solo queda la contención de los amigos y de mi única familia hoy, mi hijo.

La vida dio muchas vueltas, hecho que hizo que hoy yo me tenga que hacer cargo de mi madre, ya que… bueno, mejor dejar pasar los pensamientos de las personas oscuras… pero la realidad es que hoy soy quien se hace cargo de la persona que más me ha maltratado, mi propia madre.

Tengo muchas luchas internas en estos momentos. El primer paso fue perdonarla, ahí tomó forma el viejo dicho “errar es humano, perdonar es divino”. Fui a confesarme y al decirle al sacerdote que de manera increíble había perdonado a mi madre, el me dijo que el perdón es un don divino, que Dios es quien nos baja el perdón, pero que si no tenemos un corazón grande y honesto no perdonamos, pero yo pude hacerlo y me pone bien.

Hoy mi madre tiene Alzheimer. Me entristece no poder tenerla en un lugar mejor, ya que está en el hogar que puedo pagar. Ayer la visité, todavía me reconoce pero ya tiene la rigidez de la última etapa de la enfermedad.

Hoy estoy muy triste, no sé si es por estar sola en ésto, o porque al verla ni siquiera puedo recordar a mi madre. La sensación al verla es como si me hubiera hecho cargo de una señora que encontré y que me entristece verla así.

El spot iluminó su presente de manera tan brillante que no puedo ver su pasado. Quizá sea un recurso del inconsciente para poder sostenerla en este último tramo.

A veces el dolor, encuentra recursos para esconderse.

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