Estrogeno

Todos quieren dominar al mundo, les fascina el poder, pero la única que lo tiene es “la hormona”.

Cuando te va abandonando para refugiarse en un cuerpo mas joven, tomas conciencia de que te manejó la vida sin que te dieras cuenta, siendo responsable, para bien o para mal de las decisiones que tomaste en tu vida.

Por ejemplo… “El amor de tu vida”. Esa historia de amor que te marcó de tal modo que hizo que destruyeras una pareja con un buen hombre, quizá, y te lo digo con el fin de que lo medites que a lo mejor tus hormonas estaban pum para arriba, apareció alguien que llenó los casilleros de tus aspiraciones (y eso da para otro post de lo que le debemos a Disney) y ahí te convenciste que era el amor de tu vida, y hoy la Universidad de Toronto, probó que es nocivo pensar en “el alma gemela”, pero como el estudio es serio, en breve lo publicaré en Se dice ciencia, en síntesis “the soulmate” (que no es un grupo de voces excelentes) es una fantasía que arruina tu realidad, que seguramente “la hormona” bastante culpa tiene.

Si la hormona baja, el llanto llega. Si la hormona sube te sentís maravillosa y especial. Eso es la hormona, un día te sentís una “star” y otro el ser más miserable de este mundo.

Puede que te veas como una persona seria y equilibrada, pero no te engañes, son tantos años de meterte en el “fisic du rol”, que hasta la maldita hormona te lo hace creer. Esos cambios de humor, como sabés que te pueden perjudicar en tu vida, en tu trabajo, aprendiste a manejarlos metiendo tus broncas, amores y odios en tu caja interna de seguridad. Te movés como el ser más centrado del mundo, hasta que un día la maldita hormona cayó, y la cajita interna explota. Esos son los momentos en que sentís una gran depresión, que llorás sin parar, o lo que es peor, tratás mal a quien querés, te peleás en la calle con cualquiera y puede tener consecuencias. Todos te ven mal. te quieren mandar al psicólogo, al psiquiatra o a un neuropsiquiátrico, y en realidad tendrías que ir al endocrinólogo para que enlace a la maldita hormona retobada, que se confabuló con los condenados mandatos sociales de la última mitad del S XX “la buena onda”, esa estupidez que ni siquiera te deja decir que no estás de humor porque te miran con mala cara.

Ese mandato siniestro, el que dice que siempre tenemos que estar bien, que siempre tenemos la obligación de ser felices, en connivencia con “la hormona”, te cagaron la vida, y lo seguirán haciendo por los siglos de los siglos.

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Estoy en la etapa llamada “climaterio”, o sea, llegando a la menopausia. El “climaterio”, siempre tiene el peor clima. El insomnio es moneda corriente. Me pregunto cómo sobrevivo durmiendo tres horas máximo, cuando me quedo en el sillón del living a mirar la televisión, me quedo dormida, voy a la cama y no puedo dormir. Eso no es solo, tenés sequedad vaginal, que aunque no tengas sexo porque la líbido se te pierde o la sublimas en otra cosa, el peligro es que te ataque cistitis, o sea una horrible infección urinaria.

¿Bajar de peso? En esta etapa, misión imposible. Lo ideal es que te identifiques con las modelos XL y te vistas lo más sexy posible para elevar tu autoestima.

La hormona es capaz de todo, pero hay algo que quiero pedirle a los neurocientíficos que investiguen, ya que hoy las neurociencias se plantan como la solución de todo.

Yo me pregunto lo siguiente: si cada vez que escucho a Pharrel Williams cantando Happy no puedo evitar moverme a pesar de que no me gusta la canción, si cada vez que escucho a Ricky Martin me pongo a cantar, a pesar de que no suelo escucharlo, tiene que haber algo que dispare la hormona para bien, o sea, buscar un disparador de neurona, pero que la mande arriba.

¿Será engañar a la hormona? No lo sé, pero les juro que si encuentro el percutor de la hormona, no voy a ser egoísta y lo voy a compartir con ustedes.

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