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En el poco tiempo que tengo para divagar, a veces suelo mirar algo de televisión abierta, y veo que hay programas que aburren y creo que es por algo que me sucedió cuando no fui más una trabajadora de los medios, de repente me atacó algo muy sano, que se llama objetividad.

Enero y febrero son dos meses en los que trabajo menos tiempo fuera de casa, y muchas veces por esa maldita costumbre, la televisión está acompañándome cuando mis tareas no requieren una concentración al 100%.

He visto cosas insólitas, una nota telefónica a Leo Fariña (el recordado valijero de Lázaro Báez, exmarido de Karina Jelinek…etc) desde el Penal de Ezeiza interminable, por supuesto con el “yo no fui”. Hubo una frase en esa nota que me pareció la más interesante y que los “comunicadores” o no la escucharon o no les importó: “A pesar de haber tenido todo en la vida, recién me sentí libre estando en prisión”. Ante tal declaración de Fariña, alguien debería haber sido incisivo, era el momento en que se podría haber hecho una nota excelente, pero lo único que escuché fue un “aja” que no sé de quien venía. Nota mala, aburrida, larga, que no le interesó a nadie y la soga impresionante que tiró el entrevistado, nadie la agarró. Qué pena. El programa en cuestión, siguió con una nota a el Doctor Burlando y su novia Barby… la consigna de la nota era: ¿por qué se separaron? Y yo contesto ¡a quién le importa!

La televisión se quedó en la década del ’80, cuando no demasiadas mujeres trabajaban afuera y gran parte de su vida pasaba a ser la televisión, y sus figuras (en esos tiempos eran figuras reales) pasaban a ser parte de su familia, sus historias, sus divorcios, sus encuentros y desencuentros. La televisión de los ’80, estaba definida con la frase de Horacio Larrosa (Nuevediario) “Las dos caras de la verdad”. En esa época, la verdad tenía dos caras. Hoy la verdad es un caleidoscopio.

Has recorrido muchacha, un largo camino ya… si en los ’70 esa jingle era la frase de una publicidad de un cigarrillo, imagínense lo que recorrimos de los ’70 del S XX a los ’10 del S XXI. No solo lo que recorrimos, sino lo que el mundo cambió, que después de adaptarnos a nuevos códigos, a la nueva tecnología… la televisión continúa siendo una anciana que ni siquiera se adaptó al control remoto.

Cuando trabajás adentro de la televisión, todo es ficción, hasta tu vida. Creés que mucha gente es famosa, cuando es alguien que nadie tiene idea de quién es. Pensás que lo interesa a vos y a tus compañeros, le interesa al mundo y la verdad… es que muchas cosas no le interesan a nadie.

La televisión hoy tiene que tener mucho más condimento interesante, ya que hoy la vida nos lleva a interactuar con todo, o sea, somos parte. Las redes sociales nos acostumbraron mientras que la televisión es algo en que solo somos espectadores. Algunos programas sumaron twitter con los hashtags, pero la mayor parte no da esa posibilidad, aunque el uso que hace del hashtag no creo que sea atractivo, ya que el televidente comenta, y solo otros tuiteros son quienes contestan o replican ese comentario, nadie del programa interactúa con ellos.

Se me ocurre que la manera de salvar a la televisión, es teniendo Consultores externos. Cuando se escribe un guión de cine, antes de tener el definitivo se pasa por varios borradores que son leídos por diferentes personas, creo que la televisión debería ser igual. Se arma el programa y se debería enviar al consultor, que no debe trabajar dentro de la productora o del canal de televisión, porque perdería su objetividad. Es más, el Consultor debería tener otro trabajo, y que esta sea una actividad paralela, para que quien examine esa rutina, tenga una vida real, que en definitiva es para quienes estarán dirigidas esas propuestas.

De no tener una mirada objetiva, pronto la televisión será algo demodé. Es urgente que esto cambie, ya que pagamos demasiado dinero por los servicios de cable y tv satelital, cuando pasamos más tiempo interactuando con internet, y los servicios de streaming de películas son mucho más económicos.

¿Es momento de decirle adiós a la TV? Veremos, está en agonía, pero mientras sus autoridades no abran su cabeza, lo que sigue es la muerte. Ahora está intubada y sin un personal acorde que quiera salvar su vida.

 

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