Luego de la transmisión del Oscar de ayer, llegó el momento de replantearme si vale la pena quedarse hasta tarde el año próximo.

Todos los años es lo mismo, la espera de los premios OSCAR con ansiedad para verlos por TNT, el bowl de pochoclos, el vaso de gaseosa y a sentarse a ver el show.

Este año mucho no me entusiasmaba comparada con otros… ¿por qué? Había visto la multi nominada La La Land y me pareció una película peor que una para ver en cable un domingo lluvioso a la tarde aburrido, y pensé que semejante bodrio no podía tener tantas nominaciones, pero en fin, París bien vale una misa, y el show es lindo verlo.

Comenzó con Justin Timberlake cantando el tema de la película Trolls, excelente!!! Justin Timberlake es realmente brillante, canta bien, baila bien, actúa bien, tiene una presencia impecable…sonrisa, uno de los grandes actores de estos tiempos. Luego aparece el host, Jimmy Kimmel que francamente me pareció soporífero , a aguantarlo…

Las bromas y las bajadas de línea en referencia a Donald Trump me tienen harta. Parecían kirchneristas molestos, les guste o no Donald Trump ganó las elecciones, y si no están de acuerdo con su política, tienen instituciones que funcionan, impulsen un juicio político pero no me parece que la fiesta se use de barricada para bajar línea.

Los premios iban pasando cuando de repente… primera desilusión: uno de los hombres más lindos de mi adolescencia, Mel Gibson estaba viejo y feo, a ver, envejecer no es optativo, pero ponerse feo si: esas dosis de botox, ácido hialurónico y todas esas porquerías que se ponen para simular que siguen siendo jóvenes solo arruinan sus facciones. No me gustás más Mel Gibson.

Los premios continuaban, canciones aburridas, Jimmy Kimmel creyéndose gracioso, hasta que… segunda desilusión: el gran amor de mi juventud Sting tenía un batido en la cabeza espantoso y cantó el tema de una película que sería un bajón en los 70′, imagínense en el S XXI!!!

Después me dormí, no tuve alternativa. Tanto aburrimiento es más efectivo que el alcohol o altas dosis de benzodiazepinas…

A las 4:30 de la madrugada me desperté. Decidí buscar mi celular para saber cuál había sido la Mejor Película cuando me encuentro con el video de la “la gafe” de la mejor película. Anunciaron La La Land, y de repente se equivocaron, era Moonlight…

Pensé que Hollywood no era tan perfecto como lo suponemos, y con la media sonrisa yogui volví a  dormir porque La La Land no tenía la estatuilla.

Al despertar, todos los canales de televisión pasaron el momento confuso, y ya con mis cinco sentidos alerta, se presentó la productora de televisión que fui durante tantos años. La primera pregunta que me hice… ¿si fue un error anunciar a La La Land, por qué el musicalizador tenía en puerta la música de esta película y salió inmediatamente? Segunda pregunta: ¿por qué el switcher no dudó en ponchar la cámara que estaban quienes hicieron La La Land?

Quienes no saben como se trabaja en televisión, todos tienen algo que se llama rutina, donde ningún movimiento está librado al azar, cuando alguien canta están los minutos que dura la canción, cuando el aburrido host hace esos chistes malos, están cronometrados. Todos saben donde están las cámaras, todos saben lo que dicen y cuanto dura, es por eso que lo extraño que con semejante error la maquinaria siguió funcionando de manera impecable.

A la madrugada, el video completo del “error” dura como siete minutos, todos agradecieron se pasaban el micrófono uno a otro, fueron humillados como ¡CINCO MINUTOS! Si era un error y lo sabían… ¿por qué tardaron cinco minutos en enmendarlo?

Informaron que el cartel decía Emma Stone La La Land, y de ahí vino la confusión… ¿se imprimieron dos? ya que Emma Stone tenía en su poder el cartelito que la elegía como mejor actriz.

Nadie en televisión lo dice, porque “entre bueyes no hay cornada”, y no sea cosa que el año próximo no puedan cubrirlo, pero como yo no tengo compromiso con nadie, lo digo: no fue un error, algo pasó camino a la estatuilla que lo cambiaron a último momento. Se matan explicando que el lunes 20 de febrero se cerraron los sobres con los premios, se supone que antes de ponerle el lacre, deberían haber sido revisados exhaustivamente.

Aunque disfrutemos los productos de Hollywood, no todo lo que reluce es oro. Disfrutemos de los productos, porque los premios son lo mismo en todas partes del mundo, no nos olvidemos de cuando se vendían los Martín Fierro.

En un mundo donde se terminaron los premios y los castigos, la sociedad aprendió a utilizar esos dos recursos para negociar cosas espurias, una pena. Solo resta disfrutar de los productos, y que entiendan que el verdadero premio, es el aplauso de la gente.

 

 

 

 

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