IMG0388ACuando llegan a nuestras vidas, nunca esperamos que se vayan, algunos son simplemente un entretiempo, otros quedan para siempre en nuestro corazón como fantasmas.

Me pregunto a qué parte del mundo debo ir para no sentirme invadida por ellos, ya que desde que existe Facebook, ésta red social es en realidad una casa de espectros.

Nos convertimos en adultos responsables, y la presión constante nos hace buscar el modo de descomprimir para respirar. Como nuestra vida se divide en: trabajar, cuidar hijos, hacernos cargo de alguno de nuestros padres, cuidar y limpiar la casa y no dejar de producir sólo para pagar cuentas y educación de los hijos, sólo nos quedan los fantasmas del pasado.

Pasamos nuestra vida pensando que hay otra, que existe la reencarnación aunque nuestra religión no lo acepte. Me pregunto por qué estamos obsesionados con otra vida, evidentemente es porque en ésta no somos felices.

Personalmente he vivido a “EL AMOR”, pero como eso se terminó, se vive con la esperanza de que en cualquier momento aparecerá y sentiremos lo mismo. Ese es el modo de entender que uno ama a una persona, a “EL AMOR” se le perdona todo, y aunque uno ande por la vida en piloto automático viviendo otras historias . EL VERDADERO ES SOLO UNO.

Viví también una historia hermosa, pero esa ni siquiera tiene un domicilio en Facebook, el se fue para siempre, y a veces es peor, porque siempre algún recuerdo aparece, aunque tengamos la certeza de que jamás lo volveremos a ver.

Hay una clase de fantasma que molesta constantemente, ese con el que viviste una historia de película, y un día como por arte de magia desapareció. De repente lo ves en la casa de los fantasmas, y sentís que pasaron siglos, ves que peina canas, que las arrugas le aparecieron y agradecés de que en esa foto no esté mirando a cámara, porque sabés que si te encontrás con su mirada, será inevitable que quieras correr a sus brazos, aunque sepas interiormente de que te volverá a desilusionar, cuando sientas que ese fantasma es de carne y hueso y cuando en un segundo vas a recordar porqué sufriste tanto.

Nadie sabe desde dónde volverán a salir, los fantasmas del corazón.

Es duro vivir así, la rutina no te permite conectarte con un ser del presente, pero el pasado siempre está, preparado para dar el zarpazo, desde una red social o desde la pantalla de plata de nuestra mente, nuestros sueños.

Dicen que cuando aparecen los fantasmas, precisamos rezar mucho por ellos, pero cuando están vivos, quien precisa oraciones y ruegos somos nosotros.

Éstas son las historias no tan felices, que pocas veces se mencionan porque no merecen estar en una película.

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